
Todos se miran y no saben de donde sacar una bandera.
De pronto, una de las chicas, conmovida, le dice:
"Mire abuelo, bandera, lo que se dice bandera, no hay, pero yo tengo una, tatuada en la nalga. Si la quiere ver y despedirse, se la puedo mostrar...
" El viejo asiente, ella se baja el jean y le muestra el tatuaje.
El hombre, emocionado, comienza a besarle la nalga en el lugar del tatuaje, diciendo:"Adiós, mi Cuba querida"..., "Adiós, mi tierra natal"... y así siguió besándola, como 15 minutos...Luego, levanta la cabeza y le dice a la chica:
"No te podrías dar la vuelta?... Me dieron ganas de despedirme de Fidel".
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